Trabajar bajo el sol es una realidad ineludible para millones de peruanos, pero ganarse la vida no debería costarles la salud. En un paso fundamental para cuidar a nuestra fuerza laboral, el Gobierno ha publicado el Decreto Supremo N.° 003-2026-SA. Esta nueva normativa establece reglas claras y obligatorias para que empresas y colegios protejan a su gente frente a los daños irreversibles que causa la exposición prolongada a la radiación solar.
Para entender la magnitud del problema, debemos mirar a sectores como la agricultura, construcción, pesca y comercio en las calles. Más de 7 millones de trabajadores en el país enfrentan diariamente este enemigo silencioso. La radiación ultravioleta no solo genera molestias momentáneas, sino que tiene un efecto acumulativo altamente peligroso. Por ello, la ley interviene para proteger a quienes sostienen la economía a la intemperie.
¿Pero cuándo se considera que el peligro es extremo? La norma es bastante didáctica y define como «alto riesgo» aquella exposición que supera las cuatro horas durante las franjas horarias más críticas. Esto significa que hay que tener especial cuidado entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m. en la costa y la selva, y desde las 9:00 a.m. en las zonas de altura, donde la radiación es aún más agresiva.
Frente a este escenario, la ley exige acciones concretas y no solo buenas intenciones. Los empleadores están ahora obligados a implementar una «jerarquía de control». Esto se traduce en la instalación obligatoria de zonas de sombra, la entrega de equipos de protección personal adecuados y, algo muy importante, la reorganización inteligente de los horarios de trabajo para evitar las horas de mayor impacto solar.
Además de las medidas físicas, la normativa pone un fuerte énfasis en la salud preventiva del colaborador. A partir de ahora, será obligatorio realizar exámenes médicos ocupacionales periódicos y sumamente específicos, enfocados en revisiones dermatológicas y oftalmológicas. El objetivo es claro: detectar a tiempo cualquier anomalía, como el cáncer de piel o daños visuales, antes de que sea demasiado tarde.
Como bien señala el Dr. Giordano Delgado, especialista en salud ocupacional, esto marca un cambio de mentalidad: pasar de ser reactivos a ser verdaderamente preventivos. La ley nos recuerda, con autoridad y empatía, que las empresas tienen la responsabilidad ética y legal de cuidar la integridad de sus equipos durante todo el año, garantizando que el trabajo al aire libre sea por fin seguro.
Fuente: Diario Gestión

